Una historia de póker y gánsteres
Corría el año 1928, Al Capone, con todo lo que su figura implicaba en esa época, compartía mesa de póker con los grandes magnates, empresarios y personalidades importantes y relevantes. Según cuenta la leyenda, esa mesa fue la espectadora de lujo de la partida más cara de toda la historia. No solo había alcohol, buenos habanos y hermosas mujeres sobrevolando el ambiente. Sino también mucho dinero. Se habla de que se llegó a acumular más de dos millones de dólares.

El ganador de esa noche fue un gánster de la banda de Al Capone, que se impuso en la última mano ya que tuvo dobles parejas nada más. Este jugador, también, se había llevado una de las manos más caras con trío de dos. Esto nos demuestra que el póker no es sólo buena suerte, sino también saber jugar y contar con un plan definido. Por eso, lo mejor es practicar todo lo que se pueda para llegar a ser un verdadero as.
